{"id":173,"date":"2016-06-29T09:19:43","date_gmt":"2016-06-29T09:19:43","guid":{"rendered":"http:\/\/lanoveladelapatagonia.com\/?p=173"},"modified":"2016-07-12T13:49:44","modified_gmt":"2016-07-12T13:49:44","slug":"1-2-3-analisis-actual-de-la-novela-de-la-patagonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lanoveladelapatagonia.com\/?p=173","title":{"rendered":"1.2.3. An\u00e1lisis actual de la novela"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/lanoveladelapatagonia.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/casado2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-212 aligncenter\" src=\"http:\/\/lanoveladelapatagonia.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/casado2-233x300.jpg\" alt=\"casado2\" width=\"300\" height=\"386\" srcset=\"https:\/\/lanoveladelapatagonia.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/casado2-233x300.jpg 233w, https:\/\/lanoveladelapatagonia.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/casado2.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><span style=\"color: #ff6600;\"><em><strong>Por la Dra Carmen Casado Linarejos.<\/strong><\/em><\/span><\/h3>\n<h3><span style=\"color: #ff6600;\"><em><strong>Catedr\u00e1tica de Lengua y Literatura Espa\u00f1ola<\/strong><\/em><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La novela hispanoamericana ha conocido \u2014en la segunda mitad del siglo XX\u2014 un momento de desarrollo \u00fanico en su historia, tanto por su indiscutible calidad, como por el reconocido y muy merecido \u00e9xito, tanto de cr\u00edtica, como de p\u00fablico. La coincidencia en el tiempo de nombres de extraordinario talento, hizo que la novela americana en lengua espa\u00f1ola se situara a la cabeza de los grandes escritores, tanto en aquel continente como en el europeo. Pero ese \u00abboom\u00bb, como lo llam\u00f3 Jos\u00e9 Donoso, uno de sus protagonistas, de la narrativa no surgi\u00f3 por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, sino que fue el resultado de la preparaci\u00f3n realizada por sus antepasados que escribieron en las primeras d\u00e9cadas del siglo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>LA NOVELA HISPANOAMERICANA DE 1900 A 1950 :<\/strong><\/p>\n<p>Se puede afirmar que el realismo narrativo es la t\u00e9cnica dominante en estos inicios del siglo XX y la tem\u00e1tica m\u00e1s frecuente gira en torno al intento de presentar la peculiaridad americana. Con este fin, los novelistas se centran en dos aspectos fundamentales:<\/p>\n<p><strong>1.\u00ba.-<\/strong><strong>\u00a0<\/strong>La naturaleza americana exaltada en toda su grandiosidad y elevada a la categor\u00eda de divinidad virginal, cuyo inmenso poder determina el destino del hombre. Es la novela de la tierra o telurismo, que dio frutos tan notables como Do\u00f1a B\u00e1rbara, en Venezuela, La vor\u00e1gine, en Colombia, o Don Segundo Sombra, en Argentina, la novela de la Pampa y el gaucho.<\/p>\n<p>La primera de ellas nos presenta la dureza de la vida en la sabana venezolana grandiosa y despiadada. Su autor \u2014R\u00f3mulo Gallegos\u2014 uno de los grandes autores de la novela hispanoamericana cre\u00f3 esa necesidad de narrar la epopeya del hombre enfrentado a toda serie de pruebas hostiles que le conducir\u00e1n inexorablemente a la rendici\u00f3n ante la omnipotente diosa-naturaleza.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Eustasio Rivera crea con La vor\u00e1gine la novela de la selva amaz\u00f3nica, hermosa y terrible devoradora de vidas humanas. La novela posee cuadros de costumbres y consideraciones de tipo social, pero, por encima de todo, destacan sus magn\u00edficas descripciones.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea el argentino Ricardo G\u00fciraldes, autor de Don Segundo Sombra, el novelista que mejor supo mostrar esa profunda interrelaci\u00f3n genes\u00edaca entre el hombre y la tierra, incorporando muy acertadamente los rasgos costumbristas a la \u00e9pica lucha contra los elementos, sin caer en aspectos triviales o folkl\u00f3ricos, tan frecuentes en los relatos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>2.\u00ba .-<\/strong>\u00a0El segundo aspecto que caracteriza la novela hispanoamericana de comienzos del siglo XX es la exaltaci\u00f3n idealizada del ind\u00edgena con un prop\u00f3sito de denuncia frente al explotador ambicioso y cruel que los desprecia y utiliza con fines ego\u00edstas. Es la novela indigenista, cuya ra\u00edz hay que buscarla en el romanticismo europeo y su doctrina del \u00abbuen salvaje\u00bb roussoniano, a la que se suma el prop\u00f3sito de b\u00fasqueda de lo aut\u00f3ctono y la preocupaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Es en 1919 cuando el boliviano Alcides Arguedas publica Raza de bronce, en la que el indio del altiplano andino aparece rom\u00e1nticamente idealizado frente a la impiedad de los terratenientes.<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea se sit\u00faa el ecuatoriano Jorge Icaza con t\u00edtulos como Huasipungo, o Elchulla Romero y Flores, novelas en las que la violencia llega a alcanzar tintes de truculencia en su deseo de denunciar la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de los indios.<\/p>\n<p>El gran novelista de la corriente indigenista es el peruano Ciro Alegr\u00eda (1909-1967) autor de tres novelas y una colecci\u00f3n de relatos. Sin renunciar a su prop\u00f3sito de denuncia, hay en sus novelas una evidente preocupaci\u00f3n art\u00edstica y una marcada superaci\u00f3n del realismo, lo que pone de manifiesto el cansancio que se estaba produciendo del realismo narrativo. Los frutos m\u00e1s evidentes de este hecho ser\u00e1n, entre otros, la irrupci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n y los elementos fant\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Fen\u00f3meno este tan bien descrito por Alejo Carpentier para quien la asombrosa realidad hispanoamericana no cabe en el realismo puro, por lo que inventa la expresi\u00f3n \u00ablo real maravilloso\u00bb, marcando, as\u00ed, la transici\u00f3n a la extraordinaria generaci\u00f3n de novelistas, a la que \u00e9l mismo pertenece.<\/p>\n<p>El panorama narrativo cambia a partir de la mitad del siglo con la obra de una serie de escritores cuyos relatos han superado la realidad inmediata para mostrar otra realidad extra\u00f1a, inquietante, m\u00e1gica y fant\u00e1stica. Los iniciadores son Jorge Luis Borges, Miguel \u00e1ngel Asturias, Alejo Carpentier, Ernesto S\u00e1bato, Juan Carlos Onetti y otros que abrieron el camino de lo que ser\u00e1 la antesala del \u00abboom\u00bb y el definitivo reconocimiento a la calidad literaria de los autores hispanoamericanos. Estos autores salvar\u00e1n a la narrativa de la crisis en la que la sumi\u00f3 el exceso de regionalismo, realismo, costumbrismo y protesta.<\/p>\n<p>Desde los a\u00f1os cincuenta, pero con especial incidencia en los sesenta, se produce, por muy diversas razones, el citado \u00abboom\u00bb de la novela hispanoamericana. Escritores como Cort\u00e1zar, Fuentes, Garc\u00eda M\u00e1rquez o Vargas Llosa cuya obra se caracteriza por la perfecta asimilaci\u00f3n de la m\u00e1s novedosa narrativa occidental, sobre todo norteamericana \u2014Faulkner, Hemingway o Conrad\u2014 y la experimentaci\u00f3n formal.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>LA NOVELA DE LA PATAGONIA : ESTRUCTURA Y ARGUMENTO<\/strong><\/p>\n<p>En este contexto de la primera mitad del siglo XX se publica en Buenos Aires, en 1.938, La novela de la Patagonia, relato muy acorde con su tiempo, como claramente especifica su autor en la dedicatoria, aunque sin renunciar a su esp\u00edritu rom\u00e1ntico, como explica en la introducci\u00f3n en la que nos presenta a Germ\u00e1n, el protagonista del relato y alter-ego del autor, al que compara rom\u00e1nticamente nada menos que con Don Quijote en su b\u00fasqueda del ideal, en el caso del manchego, inexistente, pero muy real en el caso de Germ\u00e1n: alcanzar el \u00e9xito como escritor. De \u00e9l dir\u00e1 su creador:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abFue su vida una marcha constante hacia el ideal\u00bb<\/em><em>\u00a0<\/em>( p\u00e1g. 15 )<em>\u00a0<\/em><em>para, en el camino lograr \u00abel \u00e9xito material que \u00e9l no persegu\u00eda\u00bb<\/em>\u00a0(p\u00e1g. 16 ).<\/p>\n<p>La novela viene dividida en cuatro partes de desigual extensi\u00f3n, en cada una de las cuales los motivos y estructura b\u00e1sica son paralelos: Germ\u00e1n, perito mercantil, se gana la vida como contable o tenedor de libros en diferentes establecimientos bonaerenses, tarea que no le gusta, pero que lleva a cabo afanosamente con el sue\u00f1o de amasar una fortuna que le permita dedicarse plenamente a realizar su sue\u00f1o como escritor de \u00e9xito. El relato arranca en la capital argentina, donde Germ\u00e1n no halla sosiego. Como todo h\u00e9roe rom\u00e1ntico siente esa inexplicable desaz\u00f3n que le conduce a una permanente huida de un ambiente que \u00e9l considera s\u00f3rdido, en profundo contraste con su temperamento idealista y sentimental. Inicia un largo y penos\u00edsimo viaje hacia el sur. Su destino, Neuqu\u00e9n, en la Patagonia.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n del viaje, en condiciones dur\u00edsimas, es una sucesi\u00f3n de an\u00e9cdotas que van ilustrando las sensaciones que el autor quiere trasladar a los lectores, a la vez que ponen de relieve la determinaci\u00f3n de Germ\u00e1n. Pero es, ante todo, el contacto con los ind\u00edgenas lo que vertebra la simbiosis entre la tierra y sus habitantes, as\u00ed como la toma de contacto de Germ\u00e1n con su nueva realidad. No pod\u00eda faltar la reflexi\u00f3n de tipo social, tan inseparable de la novela de estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo IX de esta primera parte, titulado barojianamente \u00abLa lucha por la vida\u00bb lleva un largo ep\u00edgrafe que revela aquella actitud:<\/p>\n<p><em>\u00abLos pulches o araucanos del Neuqu\u00e9n. Su incorporaci\u00f3n a la civilizaci\u00f3n. Su situaci\u00f3n de inferioridad. Su despojo y persecuci\u00f3n como raza r\u00e9proba, no obstante sus virtudes\u00bb<\/em>\u00a0(p\u00e1g. 93). Los doce cap\u00edtulos que integran esta parte de la novela consisten en relatos de las aventuras que van forjando el car\u00e1cter de Germ\u00e1n, d\u00e1ndole a conocer la condici\u00f3n humana con sus traiciones y contradicciones, pero Germ\u00e1n no decae jam\u00e1s, sino que sigue alimentando su ideal de gloria y renombre literario, llenando su escaso tiempo libre con lectura. Al mismo tiempo asistimos los lectores al descubrimiento que Germ\u00e1n va haciendo del mundo ind\u00edgena \u00abtratando de penetrarlos psicol\u00f3gicamente, estudiando sus costumbres, idiosincrasia e idioma\u00bb ( p\u00e1g. 47 ).<\/p>\n<p>A partir de estos momentos, la atenci\u00f3n del autor se centra en el ex\u00f3tico mundo araucano y, de \u00e9l, a la peripecia humana de Germ\u00e1n. A trav\u00e9s de su mirada vamos conociendo un mundo que se va haciendo. Los araucanos que dibuja nuestro joven so\u00f1ador se encuentran a\u00fan en un estadio intermedio en el camino hacia su integraci\u00f3n en el mundo de los europeos que han implantado sus negocios en la Patagonia con la misma intenci\u00f3n que Germ\u00e1n: amasar dinero para regresar a la civilizaci\u00f3n. No aparece, por tanto, ning\u00fan prop\u00f3sito colonizador, sino \u00fanicamente, el explotador.<\/p>\n<p>En Neuqu\u00e9n se instala Germ\u00e1n para llevar las cuentas en un boliche en el que convive con un cordob\u00e9s y un dan\u00e9s malintencionado que le hace la vida dif\u00edcil por su mal car\u00e1cter y sus pesadas bromas. Esta situaci\u00f3n le inclina a acercarse a los ind\u00edgenas. Vive en condiciones miserables, debiendo dormir sobre un mostrador y carente de las m\u00ednimas condiciones que precisa un ser humano. Pero Germ\u00e1n no se desanima, sino que la llama de su sue\u00f1o permanece inalterable y le alumbra con fuerza para resistir.<\/p>\n<p>Su curiosidad le lleva a fijarse en las diferentes etnias que pueblan la regi\u00f3n, pero le atrae, de modo especial, el mundo de los araucanos. Aprende su lengua y sus costumbres:<\/p>\n<p>\u00abA Germ\u00e1n le interesaban mucho los indios, sus usos y costumbres. Ve\u00eda en ellos a las v\u00edctimas propiciatorias de la civilizaci\u00f3n, a los parias de la regi\u00f3n, a quienes todos se sent\u00edan con derecho a esquilmar y explotar a su gusto y gana. Germ\u00e1n, que, como Jes\u00fas, estaba siempre con los humildes, los desheredados, ten\u00eda que estar al lado de los indios del Neuqu\u00e9n. Y no s\u00f3lo aprendi\u00f3 algo de su lengua, sino que los observ\u00f3 y estudi\u00f3 a su modo, investigando cuanto pudo acerca de sus h\u00e1bitos de vida en el presente y en el pasado. Y tom\u00f3 los correspondientes apuntes para utilizarlos alg\u00fan d\u00eda.\u00bb (p\u00e1g. 52).<\/p>\n<p>El inter\u00e9s que el mundo ind\u00edgena despierta en Germ\u00e1n lo refleja el autor ofreciendo exhaustivos datos sobre los araucanos, tomados principalmente de su experiencia directa, pero tambi\u00e9n de sus lecturas. El poema \u00e9pico de Ercilla, La araucana, junto a libros de historia van llenando p\u00e1ginas de la novela que nos apartan moment\u00e1neamente del hilo central del relato, traslad\u00e1ndonos al terreno de la antropolog\u00eda o la etnograf\u00eda. Sorprende la menci\u00f3n a Baroja en t\u00e9rminos que llaman la atenci\u00f3n por su tono.<\/p>\n<p>\u00abPor lo pronto Baroja ha dicho \u2014cuando sol\u00eda decir cosas interesantes\u2014,que vale m\u00e1s ser salvaje entre salvajes, que esclavo entre civilizados\u00bb ( p\u00e1g. 95 ). A pesar de lo cual, es evidente la presencia de Baroja en el pensamiento de nuestro autor, tanto en el t\u00edtulo de esta primera parte, como ya indic\u00e1bamos, como en el dibujo del personaje.<\/p>\n<p>Germ\u00e1n nos recuerda a Andr\u00e9s Hurtado, el alter-ego de Baroja, tanto por su idealismo como por la estructura de sus viajes, que no son sino el envoltorio de su trayectoria vital. Estos viajes de Germ\u00e1n se vertebran en un mismo sentido: de Buenos Aires a la Patagonia y viceversa.<\/p>\n<p>De esta manera, el relato siempre se organiza en forma radial, teniendo como centro la Patagonia, que se convierte, as\u00ed en la protagonista del relato. All\u00ed intenta Germ\u00e1n conseguir un capital que invertir\u00e1 en Buenos Aires donde piensa realizar su sue\u00f1o, pero cada intento se convierte en un fracaso. Tras el primer intento, regresa a Buenos Aires donde conoceremos a dos personajes importantes en la vida de Germ\u00e1n : su amada Margarita y el reencuentro con un amigo de la infancia: Benicio. Desea entonces quedarse en Buenos Aires, junto a ellos, pero no encuentra ning\u00fan trabajo, lo que le llevar\u00e1 a reiniciar su aventura patag\u00f3nica en la tercera parte del relato, la m\u00e1s larga de la novela y la m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>A su vez, este cap\u00edtulo puede subdividirse en dos partes con un regreso a Buenos Aires que sirve de l\u00ednea divisoria. En esta primera salida \u2014la segunda de la novela\u2014 se dirige al norte de la Patagonia, que contin\u00faa fascinando la sensibilidad de Germ\u00e1n por su grandiosa belleza, a pesar de las terribles dificultades que los esforzados que all\u00ed se instalan deben soportar. De nuevo destacan las vivas descripciones de la vida en la Patagonia que nos producen la impresi\u00f3n clara de situaciones no inventadas, sino realmente vividas por el autor. A este respecto, hemos de mencionar el episodio en que Germ\u00e1n es despertado durante la noche por sentir un agudo pinchazo como de alfiler:<\/p>\n<p>\u00abAl prender la luz, Germ\u00e1n vio c\u00f3mo corr\u00edan, pared arriba, como quinientos bichos parecidos a escarabajos.<\/p>\n<p>El pe\u00f3n lo tranquiliz\u00f3: No haga caso, patroncito, son vinchucas. De eso hay mucho por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Las tales vinchucas eran unas chinches gigantes, del tama\u00f1o de las cucarachas, cuyas picaduras son dolorosas y producen inflamaci\u00f3n. Son aladas y abundan donde hay \u00e1rboles, entrando en las habitaciones iluminadas, ocult\u00e1ndose durante el d\u00eda en las rendijas del techo. A Germ\u00e1n lo acribillaron a lancetazos, impidi\u00e9ndole descansar.\u00bb (p\u00e1g. 162)<\/p>\n<p>A pesar de los sufrimientos y dur\u00edsimas pruebas que Germ\u00e1n deber\u00e1 afrontar, su idealismo no decae, sino que se ve espoleado por la belleza del lugar:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 hermoso lugar para so\u00f1ar, para so\u00f1ar con Margarita y con las letras, mis dos grandes sue\u00f1os !&#8230;\u00a1 Qu\u00e9 feliz soy!-a\u00f1adi\u00f3 sinti\u00e9ndose dichoso sin saber por qu\u00e9.\u00bb ( p\u00e1g. 165 ).<\/p>\n<p>Las largas y heladas noches del invierno austral transcurren contando y escuchando relatos pintorescos transmitidos oralmente como en los albores de la civilizaci\u00f3n. Germ\u00e1n se extas\u00eda no solo ante la belleza de la naturaleza, sino tambi\u00e9n ante la exuberante riqueza en \u00aboro, petr\u00f3leo, cobre, plata, carb\u00f3n, sal, azufre, aluminio\u2026 constituyendo riquezas incalculables\u00bb ( p\u00e1g, 170 ), lo que provoca en Germ\u00e1n reflexiones acerca del mal gobierno central que s\u00f3lo se ocupa de la capital.<\/p>\n<p>Tras ocho meses, regresa a Buenos Aires para visitar a Margarita y, enseguida, reemprender viaje a la Patagonia chilena donde se convertir\u00e1 en empresario al adquirir, con un socio, un boliche al pie de los Andes. Lleno de entusiasmo ve\u00eda, ahora s\u00ed, su sue\u00f1o hecho realidad y \u00abtodo se lo deb\u00eda a la Patagonia\u2026 \u00a1Ah Patagonia m\u00eda! \u2014exclamaba\u2014 \u00a1cu\u00e1n cerca est\u00e1s de mi alma!\u00bb ( p\u00e1g. 181 ). Y de nuevo el autor se recrea en la minuciosa descripci\u00f3n de usos y costumbres de todo tipo que anima con notas de ambiente y la presencia de personajes que dan vida a aquellos cuadros. Entre ellos, destaca Luisa, una ind\u00edgena, vecina de Germ\u00e1n, que frecuenta el boliche y que se quedar\u00e1 a vivir con \u00e9l. Es esta una relaci\u00f3n en la que no aparece la palabra \u00abamor\u00bb y que, por lo tanto, no se considera una traici\u00f3n a Margarita sino que: \u00abEn estos momentos emocionantes, Germ\u00e1n pens\u00f3 en Margarita, quien de haber sabido la aventura hab\u00eda de perdonarlo. No era traicionarla; era resolver el problema de la soledad, era solucionar una cuesti\u00f3n afectiva de gran importancia. \u00a1Se sent\u00eda tan solo! Y la resolv\u00eda al uso de aquellos lugares tan distantes del registro civil.\u00bb (p\u00e1g. 225).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>IMPACTO DE LA PATAGONIA EN EL PROTAGONISTA<\/strong><\/p>\n<p>El car\u00e1cter de Germ\u00e1n se va afirmando a medida que su comuni\u00f3n con la tierra se va consolidando. Esa uni\u00f3n dar\u00e1 sus frutos en la personalidad del joven, el m\u00e1s notorio ser\u00e1 el sentimiento de libertad:<\/p>\n<p>\u00abOtro atractivo de aquella vida de \u00edngrimo poblador del desierto que hac\u00eda Germ\u00e1n era su libertad absoluta&#8230;..Hac\u00eda lo que quer\u00eda sin testigos, sin prohibiciones: \u00e9l y su pico blanco, ante la naturaleza y en la naturaleza misma, sin hombres que coartaran su acci\u00f3n, ni m\u00e1s leyes que las naturales. Se sent\u00eda dichoso en aquella amplitud p\u00e9trea, en aquella infinitud c\u00f3smica.\u00bb (p\u00e1g. 229).<\/p>\n<p>Este sentimiento de plenitud se ve empa\u00f1ado por el atraso en que se vive en la Patagonia. Culpa a los dirigentes pol\u00edticos que parecen empe\u00f1arse en mantener a la zona en el mayor abandono y el m\u00e1s perfecto olvido. Es el eterno conflicto entre la vida en la naturaleza y las carencias materiales que dicha vida mantiene. El estado an\u00edmico de Germ\u00e1n oscila entre la exaltaci\u00f3n l\u00edrica y el pesimismo. El autor nos lo describe de modo indirecto. Germ\u00e1n mantiene correspondencia con su amigo Benicio y, en una ocasi\u00f3n, le confesar\u00e1: \u00abToda esta inmensidad me resulta estrecha&#8230;\u00bb (p\u00e1g 234).<\/p>\n<p>El autor, siguiendo la rom\u00e1ntica tradici\u00f3n costumbrista, a\u00fan practicada en el siglo XX por algunos rezagados, se recrea en la descripci\u00f3n de una trilla: t\u00e9cnica, utensilios, esfuerzo de los hombres que participan en ella. Y, como es habitual en estos relatos, el autor sabe c\u00f3mo producir la sensaci\u00f3n de vivacidad, su inter\u00e9s en la pintura de ambientes y la sencilla alegr\u00eda de las gentes expresada en \u00ablos cantares de trilla\u00bb, de clara ra\u00edz espa\u00f1ola, que el autor ha cuidadosamente recopilado.<\/p>\n<p>Con la llegada del dur\u00edsimo invierno austral, le llega a Germ\u00e1n una carta de Benicio en la que le comunica la muerte de su amada Margarita, a consecuencia de la cruel gripe de 1.918. El golpe es terrible y Germ\u00e1n se refugiar\u00e1, una vez m\u00e1s, en lo \u00fanico que le mantiene en pie: el sue\u00f1o de la gloria literaria. Desea, ante todo, triunfar como autor teatral. Pero es el fracaso de uno de los dos ideales del rom\u00e1ntico Germ\u00e1n.<\/p>\n<p>El negocio prospera y Germ\u00e1n empieza a creer sinceramente que su sue\u00f1o se har\u00e1 realidad y podr\u00e1 regresar a Buenos Aires con el dinero suficiente para dedicarse a la literatura con total disposici\u00f3n de cuerpo y alma. Pero algo va a interponerse en la realizaci\u00f3n de su proyecto. El 21 de febrero de 1.922 y tras la celebraci\u00f3n de las Candelas, el boliche de Germ\u00e1n ser\u00e1 asaltado por cinco forajidos armados que le despojar\u00e1n de todos sus bienes. El relato del asalto, los di\u00e1logos entre los malhechores y Germ\u00e1n y el detalle de situaciones como el que describe el llanto de la ni\u00f1ita de Germ\u00e1n y de Luisa, que lloraba de hambre y uno de los ladrones le prepara el biber\u00f3n y se lo ofrece a la peque\u00f1a para que se duerma son, probablemente, alguno de los momentos m\u00e1s logrados de la novela. Hay rapidez, tensi\u00f3n dram\u00e1tica y sensaci\u00f3n de algo vivido por la plasticidad de las descripciones, hasta el punto de que el lector \u00abvea\u00bb la acci\u00f3n con una t\u00e9cnica cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Germ\u00e1n asume los hechos con la resignaci\u00f3n rom\u00e1ntica de quien se considera una v\u00edctima de un destino cruel:<\/p>\n<p>\u00abY, como no hay m\u00e1s remedio que cumplir los imperativos del destino, Germ\u00e1n dej\u00f3, no sin un \u00edntimo dolor, aquellos cerros, en cada c\u00faspide de los cuales flameaba un pedazo de su alma y en cada base anidaba el recuerdo de una aventura.\u00bb (p\u00e1g. 279)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL COMIENZO DEL FIN<\/strong><\/p>\n<p>Regreso a Buenos Aires, donde se dedicar\u00e1 a escribir. Public\u00f3 un libro de versos, pero su anhelo es triunfar como autor teatral. Escribe algunas obras que ning\u00fan empresario se decide a estrenar, lo que Germ\u00e1n considera un fracaso. Para colmo de desgracias, no consigue encontrar trabajo y su situaci\u00f3n, tanto econ\u00f3mica como an\u00edmica, es cr\u00edtica. Hasta el punto de desear la muerte y estar a punto de arrojarse al r\u00edo para acabar con sus sufrimientos. Por suerte, su fiel amigo, Benicio, descubre sus intenciones y logra disuadirlo.<\/p>\n<p>Pero Germ\u00e1n ha despertado definitivamente de su sue\u00f1o y ha asumido su fracaso como escritor. Vuelto a la realidad y desprovisto ya de todo ideal-ha fracasado su ideal amoroso y su ideal literario \u2014se producir\u00e1 en \u00e9l una transformaci\u00f3n tan radical que provoca en los lectores cierto estupor. Un comisario de polic\u00eda sin escr\u00fapulos le propone un negocio bastante turbio. Germ\u00e1n acepta y, de nuevo, en su adorada Patagonia regentar\u00e1 un boliche en el que se enriquece trampeando y enga\u00f1ando a los ingenuos clientes, tanto en el peso como en las cuentas, pero, con la complicidad del comisario, nadie se atrever\u00e1 a denunciarlo.<\/p>\n<p>Han pasado doce a\u00f1os y Germ\u00e1n es un hombre rico que se ha casado con su sirvienta, que, antes, fue la concubina del maestro. Su deshonor es completo. Con su esposa forman una familia numerosa de ocho hijos. Parece haber asumido plenamente su nueva situaci\u00f3n y haber olvidado sus sue\u00f1os juveniles y su doble fracaso. En ning\u00fan momento muestra orgullo alguno por sus riquezas, pero las disfruta sin remordimiento alguno. La nota amarga la pone el autor en el momento del anticl\u00edmax novelesco. Germ\u00e1n regresa a Buenos Aires para entrevistarse con Benicio quien, a pesar de su desacuerdo con las \u00faltimas decisiones de Germ\u00e1n, le sigue siendo fiel. Asisten al teatro donde se representan los \u00faltimos \u00e9xitos de autores coet\u00e1neos y conocidos de Germ\u00e1n, quienes, a diferencia de \u00e9l, han logrado el triunfo literario. Germ\u00e1n siente el mordisco de la envidia y la novela se cierra con las reflexiones que hace Germ\u00e1n:<\/p>\n<p>\u00abDinero, s\u00ed&#8230;\u00a1No soy m\u00e1s que una caja fuerte, un hombre lleno de billetes, una bolsa de inmundicia!&#8230;\u00bfPara qu\u00e9 sirvo?&#8230;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n mis sue\u00f1os, d\u00f3nde mi vocaci\u00f3n literaria, d\u00f3nde mis ansias de encumbramiento espiritual, de grandeza literaria?\u2026No, amigo m\u00edo, no. \u00a1Nunca me he sentido m\u00e1s insignificante que ahora con todo mi dinero!\u2026\u00a1Puaj!\u2026\u00bb( p\u00e1g. 301 )<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>GERM\u00c1N \u00a0\u00bfEL ULTIMO ROM\u00c1NTICO ?<\/strong><\/p>\n<p>Como puede observarse, La novela de la Patagonia es la historia del final del esp\u00edritu rom\u00e1ntico del joven Germ\u00e1n y el triunfo de Germ\u00e1n adulto asent\u00e1ndose en el materialismo m\u00e1s despreciable. La novela est\u00e1 escrita en tercera persona con un autor omnisciente que ofrece continuamente el punto de vista del personaje como su alter-ego. El inter\u00e9s del autor se focaliza en dos vertientes: una, puramente costumbrista y, otra, de car\u00e1cter psicol\u00f3gico, primando la primera hasta tal punto que podr\u00eda decirse que Germ\u00e1n no es sino el soporte o recurso del autor para potenciar su intenci\u00f3n de dar a conocer la Patagonia en un momento hist\u00f3rico en el que aquella regi\u00f3n se encuentra en tr\u00e1nsito hacia una etapa m\u00e1s moderna, pero tambi\u00e9n perdiendo los encantos de aquella situaci\u00f3n ante-hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>El relato entronca directamente con el realismo decimon\u00f3nico, que surgi\u00f3 tras la crisis de las ideas rom\u00e1nticas, pero sin haberlas superado por completo. Sobre ese tejido ideol\u00f3gico, el autor evidencia la influencia tanto del indigenismo, en su continua exaltaci\u00f3n de las bondades de los araucanos y las maldades de los capitalinos que se trasladan all\u00ed con una \u00fanica finalidad ego\u00edsta, como del telurismo tan de moda en los a\u00f1os en que Prieto del Egido publica su novela. El relato posee una estructura muy clara : los distintos escenarios en que transcurre la acci\u00f3n se combinan de forma radial: de Buenos Aires a la Patagonia y viceversa. Dualidad que se manifiesta asimismo en el dise\u00f1o del personaje: idealismo y realismo. El idealismo manifestado, a su vez, en dos frentes : el amoroso, tambi\u00e9n dual \u2014amor carnal y amor ideal\u2014 y el ideal de vida \u2014la gloria literaria y el triunfo del dinero a cualquier precio, sin el cual no podr\u00eda alcanzar aquella, pero con \u00e9l, solo logra la amargura de su fracaso como escritor.<\/p>\n<p>En sus sue\u00f1os llega a compararse con los escritores que m\u00e1s admira: Cervantes, Espronceda, Zorrilla, Morat\u00edn\u2026 pero, en ning\u00fan momento se plantea ning\u00fan problema de car\u00e1cter puramente art\u00edstico. \u00c9l, ante todo sue\u00f1a. Es cierto que, en sus ratos libres, lee, pero en ning\u00fan momento observamos que piense en problemas de tipo t\u00e9cnico acerca del arte de escribir. Se puede decir que piensa m\u00e1s en la gloria que en el camino para alcanzarla, lo que evidencia el intenso idealismo juvenil y rom\u00e1ntico de Germ\u00e1n.<\/p>\n<p>En un esp\u00edritu rom\u00e1ntico como el suyo, era l\u00f3gico que la imponente naturaleza de la Patagonia en estado puro y salvaje le produjera un fuerte impacto. Lo mismo le ocurre con los ind\u00edgenas. Idealiza su mundo en la l\u00ednea del \u00abbuen salvaje\u00bb y, al oponerlo a la mezquindad del hombre blanco, en la misma l\u00ednea de la novela Raza de bronce, del boliviano Alcides Arguedas de quien arranca el indigenismo andino. Como hemos indicado, en esa continua exaltaci\u00f3n de la Patagonia, abundan los comentarios que podr\u00edan calificarse como de tipo \u00absocial\u00bb, al constatar las abismales diferencias entre la vida urbana y la vida de los araucanos, pero es claro que el prop\u00f3sito del autor no es reivindicativo, sino que parece que esos comentarios potencian la exaltaci\u00f3n del ind\u00edgena al aparecer como v\u00edctimas inocentes del poder centralista.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n que va experimentando Germ\u00e1n nos lo muestra como el joven inocente que va madurando y fortaleciendo su car\u00e1cter a medida que la dura y \u00e1spera realidad lo van forjando, pero sin perder aquella inocencia primigenia, pues parece que la naturaleza lo protege. Pero la muerte de Margarita marca el comienzo de su desgracia que culmina con su implicaci\u00f3n en el sucio negocio que le har\u00e1 rico dej\u00e1ndole la amargura, insensibilidad y profundo malestar consigo mismo.<\/p>\n<p>Por ello, creo no equivocarme al afirmar que La novela de la Patagonia es una novela rom\u00e1ntica con tintes indigenistas. Es cierto que el estilo y el lenguaje est\u00e1 lejos de la molesta grandilocuencia rom\u00e1ntica. El resto de los personajes son protot\u00edpicos: Margarita es la joven inocente y hermosa. Enamorada espera pacientemente el regreso de Germ\u00e1n para realizar su sue\u00f1o de amor. Benicio es el amigo fiel, el padre que Germ\u00e1n no conoci\u00f3 y el hermano que nunca tuvo.<\/p>\n<p>Para concluir podemos decir que el autor antepone la eficacia a la ret\u00f3rica y sus dotes como escritor alcanzan sus mejores momentos en las descripciones de la Patagonia, la viveza en la pintura de ambientes o los retratos de personajes secundarios que animan aquellas descripciones. La estructura externa est\u00e1 bien cuidada, manteniendo en todo momento esa dualidad entre campo y ciudad, as\u00ed como entre amor ideal y amor carnal y, presidiendo esa dualidad, la profunda herida interior de Germ\u00e1n resultante de contraponer su vida so\u00f1ada a su vida real.<\/p>\n<p>La novela est\u00e1 narrada en tercera persona, a pesar de lo cual, mantiene el tono de memorias o confesiones, as\u00ed como de una cr\u00f3nica period\u00edstica sobre la Patagonia, la verdadera protagonista de la novela, en quien tambi\u00e9n se manifiesta esa dualidad estructural: madre generosa de quien se acerque a ella para extraer sus tesoros, pero tambi\u00e9n diosa crudel\u00edsima e inh\u00f3spita, que impone sus condiciones a los que se atreven a hollarla. En resumen, una novela interesante, producto de su tiempo y exponente del \u00absue\u00f1o americano\u00bb. En este caso, un sue\u00f1o americano al sur profundo del continente.<\/p>\n<h5><strong>Carmen Casado. Junio de 2012<\/strong><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Por la Dra Carmen Casado Linarejos. Catedr\u00e1tica de Lengua y Literatura Espa\u00f1ola &nbsp; La novela hispanoamericana ha conocido \u2014en la segunda mitad del siglo XX\u2014 un momento de desarrollo \u00fanico en su historia, tanto por su indiscutible calidad, como por el reconocido y muy merecido \u00e9xito, tanto de cr\u00edtica, como de p\u00fablico. 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